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Cuando la ayuda es colectiva

8 dic 2017
2 min de lectura

Dicen que la vida es un vaivén de circunstancias, que se van presentando de una u otra manera, algunas provocadas y otras inesperadas, incluso algunas las dejamos pasar sin percibirlo y otras se hacen tan notorias que insospechadamente no las comprendemos y no acertamos en lo que refiere a cómo actuar frente a la misma.


A veces solo se nos presenta situaciones que obligadamente debemos realizar y cuando se da de esa manera, no entregamos el cien por ciento de nosotros.

Ya que cuando la motivación no nace de uno mismo, sentimos el pesar de cumplir determinada tarea y solo queremos que suceda y salir airosos de la misma, en definitiva, el compromiso y la motivación puede variar en cada persona.


Generalmente esto sucede en el proceso de una tarea académica, uno inicia sin mucho ímpetu, comprendiendo que le ha de tomar tiempo y dolores de cabeza, ya que incluso debes lidiar con un grupo bastante grande, con diversas ideas, formas de trabajar y tienes que sacar un proyecto adelante, pensando quizá en una nota respetable a final de ciclo, pero... ¿cómo puede dar un giro de 180 grados dicha tarea?, en especial cuando conoces historias que estremecen tu piel, comprendes una realidad que muchas veces en la comodidad del hogar se hace lejana, inalcanzable y conoces tiernos personajes que viven una realidad tan cruda e impactante que no dejas de pensar y te conmueve una y otra vez al ver como la dicha le sonríe a algunos y le da la espalda a otros, y empiezas a sentir que puedes ser útil en la vida y comprendes que querer es poder, ya que cuando te lo propones y haces las cosas con pasión y amor no existen imposibles.


Hoy recuerdo cuando escuché por primera vez los requerimientos de la profesora que insistente nos pedía juntar fondos para beneficiar aquellos que lo necesitan y como consigna se daba en buscar apoyo de empresas, pensé que sería sumamente complicado que alguna entidad pueda brindarnos fondos en tan corto tiempo, pero otra vez me equivocaba como tantas veces en mi corta vida y olvidaba que aún existen personas de gran corazón, que la esperanza vive entre nosotros y que solo debemos dar un poco para lograr que quienes nos rodean den un poco de ellos, así todos ponernos la camiseta y entender que podemos regalar mucha esperanza cuando la AYUDA es COLECTIVA.


Hoy llegó el día tan esperado, se realizó el evento de entrega de donaciones y puedo decir que he sido feliz, perdón, me rectifico... he sido verdaderamente feliz, hoy comprendí que la risa tierna de un niño es música que cura el alma endurecida de un hombre y que una frase tan vieja y olvidaba debe ser el pilar de cada uno de nosotros: "Vivir para servir y servir para vivir".

Autor: Maikol

 
 
 

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